Los sueños de Descartes

La vida de Descartes esta llena de anécdotas de lo más variadas. En este escrito le acercamos precisamente una de ellas.  Sogni di Cartesio 

 

Madrugada del 11 de Noviembre de 1919. En esa noche, al calor de una estufa,  tuvo tres sueños, que forjaron en una mente brillante ideas de las que aún somos herederos. 


«Hallábame por entonces en Alemania, adonde me llamara la ocasión de unas guerras que aún no han terminado y volviendo de la coronación del emperador (Fernando II) hacia el ejército cogiome el comienzo del invierno en un lugar donde, no encontrando conversación alguna que me divirtiera y no teniendo tampoco, por fortuna cuidados ni pasiones que perturbaran mi ánimo, permanecía el día entero solo y encerrado junto a una estufa, con toda la tranquilidad necesaria para entregarme a mis pensamientos».

El primer sueño

Intentando alcanzar una iglesia, la fuerza de un enorme y enigmático viento lo impedía. Sin embargo, el resto de la gente parecía no tener ninguna dificultad en caminar.
El viento acabó por empujarle contra una pared donde un viejo conocido le ofrece ¡un melón! Al despertar, Descartes comenzó a preguntarse por el significado de dicho sueño. Finalmente, no habiendo obtenido el resultado de tal enigma, nuestro pensador cayó dormido de nuevo.

Segundo sueño

En un estado de duermevela, despertó por el  ruido de un trueno. Al abrir los ojos creyó ver su cuarto lleno de chispas de fuego. Pudiera ser un efecto del rayo, del despertar, de la estufa que le acompañaba…Se volvió a dormir

Tercer sueño
 

Soñó estar en una habitación con un diccionario y una antología de poemas. Abrió el último «¿Qué camino debería tomar en mi vida?». Paró de leer, levantó la vista y vio a un hombre desconocido con una nota con «Sí… y no…».  Despertó.

 Los dos primeros sueños le habían llenado de terror, pero el último le había tranquilizado y le había mostrado, finalmente, su camino. Tras este día supo que no sería ni soldado ni un hombre de leyes: sería un hombre a la búsqueda de la verdad.

 

Descartes formularía la geometría analítica y la idea de aplicar el método matemático a la filosofía. Comenzó a investigar qué era y que no era dudable, llegando a la conclusión de que había una verdad incuestionable sobre la cual construiría su filosofía: Cogito ergo sum y dio lugar a una obra que le erigió como el padre de la filosofía moderna. Racionalista como pocos, genio sin duda, pero el padre de la filosofía moderna no dejaba de tener sus rarezas…

 

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