La muerte de Descartes y el Heliocentrismo
“De una pequeña semilla puede brotar un gran tronco” – Esquilo
“En España hay un bar o restaurante por cada 461 habitantes".
Descartes no murió de pulmonía en 1650 sino envenenado con arsénico.
Chan chan chaaan
Encontrado en una carta la prueba del asesinato murió en Suecia, donde se encontraba en la corte de la reina Cristina, quien tuvo que renunciar al trono por sus intenciones de convertirse al catolicismo. En Holanda se encontró una carta del médico de la reina de Suecia a un colega en la que se relataban los síntomas presentados por el filósofo en el momento de su muerte: hemorragias estomacales y vómito negro. Estos no son síntomas de pulmonía, causa oficial de la muerte, sino de envenenamiento por arsénico.
Un monje agustino puede haber sido el autor del asesinato para impedir
que Descartes (heliocentrista) ejerciese una influencia negativa sobre la reina, quien ya
estaba encaminada hacia el catolicismo. El monje era capellán de la
Embajada francesa en Suecia y tenía encomendada la misión
de ganarse a la reina para la religión católica.
Enterrado, al esqueleto le faltaba la
calavera. Transcurridos 16 años de su entierro, Francia quiso que sus restos
volvieran a su patria natal. Se subastó el cráneo por Argren y después por Berzelius. En medio de los frontis se halla el nombre I. Sr. Plastrom, “tagen”,
que quiere decir “tomado”, y los números 1666. Por una mano más moderna
hay escrito: “El cráneo de Descartes cogido
por I. Sr. Planstrom el año 1666, cuando iba a enviar el cuerpo a
Francia”. 85 años después lo tenía un célebre
escritor sueco, Anders Anton von Stjerumann, quien puso su nombre y el
año, 1751...». Hoy se conserva en el
Museo del Hombre de París.
No se sabe a ciencia cierta si los restos enterrados en París son los de
Descartes, pero esto resultaría fácil de averiguar, porque existen
retratos del filósofo en los últimos años de su vida. A partir de la
calavera sería muy fácil reconstruir el retrato, comprobar si realmente
es Descartes y, en este caso, buscar los restos del arsénico.

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