La secta Pitagórica
CURIOSIDADES DE LOS PITAGÓRICOS
Puede ser mi gran noche
Y al despertar, ya mi vida sabrá
Algo que no conoce
¿Vegetariano?
En aquellos tiempos eso no era nada común, aunque Pitágoras se convirtió al secretismo y el vegetariarismo, probablemente influenciado por la cultura india que tanto apreciaba.
¿Fobia a las habas?
Tenía
un miedo irracional a las habas. Algunos piensan que fue por su condición de flatulentas, que llevó a
varios contemporáneos a concluir que podían ser dañinas.
Las reglas más normales se referían a la adoración de Dios No creer nada extraño sobre los dioses o las creencias religiosas, no hablar sobre tu vida privada cuando vas a adorar, no entrar en los templos o adorar cuando vas de viaje, adorar descalzo. Según se deduce hay que separar la vida privada del culto religioso, eliminar los elementos que distraigan o perturben el culto, y lo de hacerlo descalzo supongo que tendrá relación con la idea de entrar en contacto con la Madre Tierra y sus energías.
Cuando los pitagóricos se salen de lo estrictamente religioso es cuando
las cosas se empiezan a poner más raritas. El abstenerse de consumir
seres vivos entra dentro de lo razonable al tratarse de una secta
vegetariana, el no sacrificar gallos, también (eso queda para el vudú),
aunque por motivos diferentes ya que deben alimentarlos porque están
consagrados al Sol y a la Luna; pero es más raro no de lo comer alubias.
Y es que con las alubias tiene una historia como mínimo peculiar. Según
parece si enterrabas una alubia, siempre según sus creencias, y la
abonabas durante 40 días con estiércol, ésta tomaba forma humana, y
comerla era casi como practicar canibalismo. Incluso corría la leyenda
que uno de los pitagóricos, algunos afirmaban que el mismo Pitágoras,
perseguido por sus enemigos se había dejado capturar y matar al toparse
en su huida con un campo plantado de alubias, y que por supuesto se negó
a atravesar. Para el escéptico de Cicerón la realidad era que los
pitagóricos rehuían las alubias porque les producían flatulencias, y la
verdad es que algo de razón debía de tener, pues no quedaría muy fino
impartir enseñanzas sobre Filosofía, Matemáticas y Cosmología a ritmo de
pedorreta.
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| Escuela pitagórica. Ilustración de un libro. 1909 |
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| Pitágoras. Catedral de Chartres. Francia. |
Los pitagóricos tampoco pueden llevar anillos, pasar por encima de un yugo, sentarse encima de un cuartillo (algo así como un cubo para medir), dejar que una golondrina anide en tu tejado, o mirarse a un espejo al lado de una lampara (no te vayas a asustar por lo feo que eres). Otras de las normas dan la sensación de que tienden a evitar dejar huella de su presencia, y rigen hasta algunos de los hechos más intrascendentes de su vida diaria. Un pitagórico cuando se calza debe empezar a hacerlo por el pie derecho (nada que ver con lo de levantarse con el pie derecho), pero para lavarse los pies había que comenzar por el izquierdo. Además al levantarse de la cama hay que alisarla bien sin dejar huella de la presencia del cuerpo en el lecho (Mi madre me obligaba a alisar la cama antes de ir al colegio, ¿sería pitagórica?), y algo parecido con la hogueras, no pueden dejar rastro de su marmita en las cenizas, pero jamás deben revolver las cenizas con un cuchillo o elemento de hierro, así que habrá que hacerlo con un palito o con el pie, siempre que no sea dentro de un templo, recordar que el culto tienen que hacerlo descalzos.
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| Pitágoras. Museos Vaticanos. |
Entre broma y broma hemos repasado el aspecto más anecdótico de una secta filosófico-religiosa griega que aportó grandes conocimientos a la ciencia, pero que si eso no fuera suficiente le dio a la mujer el mismo trato que el hombre. Sí, en la secta pitagórica no hacían distinciones entre hombres y mujeres, tenían el mismo nivel de igualdad, y no obedecía ni a una moda ni a conseguir votos con la llamada paridad, ellas tenían que hacer lo mismo que ellos para pertenecer a la secta, demostrar su valer (y tener el dinero para costear la carísima educación, claro está). En la "Vida de Pitágoras" de Jámblico se da un listado de los alumnos de una de las escuelas pitagóricas, son 32 alumnos, y de éstos, 17 son mujeres.
Y con respecto a este punto y para abandonar a los pitagóricos de una vez, aunque da para hablar mucho de ellos, es curioso señalar una anécdota sobre una de las alumnas aventajadas de Pitágoras, Teano, de quien se dice llegó a casarse con el maestro. Otro de los alumnos enamorado de la joven, preguntó a Pitágoras cuantos años tenía su compañera:
- Teano es perfecta y su edad es un número perfecto.
- Maestro, ¿no me podría usted dar más información ?
- La edad de Teano, además de ser un número perfecto, es el número de sus extremidades multiplicado por el número de sus admiradores, que es un número primo.
En el antiguo corto de Disney, "Donald en el país de las Matemáticas", le dedican los primeros minutos a los pitagóricos. Ahí queda para quien tenga curiosidad por rememorar viejos tiempos (en mi caso lejanísimos).






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