Arre caballito arre caballo arre


 

Arre borriquito, arre burro arre,

anda más deprisa que llegamos tarde.

Arre borriquito vamos a Belén,

que mañana es fiesta

y al otro también.

Buenas Nuncadescarters, ahora os pregunto yo, ¿qué hubiera pasado si el borriquito no hubiera hecho caso? La respuesta es fácil, no habrían llegado al Belén. En este post, extrapolaremos esta situación a Platón con el mito del carro alado, que explica las partes del alma.

El alma se divide en la parte racional, que se representa en el mito por el auriga que conduce dos caballos, uno bueno y uno malo, que vendrían a ser la parte irascible y la parte sensible. El auriga, tiene serias dificultades para guiar a los caballos, que se debaten entre el bien y el mal, igual que ocurre en el alma humana.

El auriga, o la razón, ha de llevar al ser humano hacia la verdad, hacia la luz, lo que no será fácil, teniendo en cuenta el conflicto entre los dos caballos, que quieren ir en direcciones opuestas, lo mismo que sucede en el interior del alma humana.

Platón recurre a la alegoría, debido a las dificultades del tema a tratar y, en resumen, explica que la misión del alma es la de vigilar y proteger a todo lo inanimado y, como tiene alas, puede volar por el cielo y observar todo lo que sucede en el mundo.

Y si ustedes me han comprendido bien, es que me he explicado mal.

 

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